lunes, 23 de septiembre de 2024

Como pez en el aire

Búscame un lugar donde descansar,
cerrar los ojos y no despertar.

Como muñeca rusa, transito
 de una realidad tras otra, 
cada vez más grande,
pero con el mismo asfixiante
espacio.

Encuéntrame donde se acaba
el mar, en ese lugar donde
el horizonte desaparece
para  con el universo 
mezclarse.

Detenme donde pasado, presente
y futuro me teletransporten 
al final tan ansiado,
donde deje de ser yo,
donde la nada defina 
el personaje que nadie ha creado.

Detenme, encuéntrame, búscame
cual burbuja que se eleva
y explota.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Medianoche

Como un hada maléfica y traviesa,

tras la sombra narra las historias 

que el telar muestra.

La malignidad supura su piel, 

es suave y tersa, no pareciera 

que ningún mal alberga.

Sale cuando la luna,

 entre vaivenes de olas 

nacidas y varadas en algún charco,

alumbra huellas de algún inocente

que, en su mente, hace dibujos 

de lo que sus ojos le ofrecen. 

Abstraído, en la trampa del hada, 

inexorablemente, se sumerge.

¡Pobre hada, sola se siente!

Pudiera parecer un mal sueño.

Quizás, sólo sea su forma de dar las buenas noches.

O, tal vez, el eco de su dolor creciente.



sábado, 14 de septiembre de 2024

Constelaciones de relatos extraviados en algún pensamiento

 Ríos de explicaciones que desembocan

en un mar de incertidumbre. 

Sólo una pregunta y jaque mate,

recojamos las piezas,

 que otra partida nos espera.

Arco iris de fuego que hiela

la mirada incrédula de quien

no cierra los ojos, tras el consejo

amable de Medusa en su seno.

Tierras orillan las corrientes

salvajes y recónditas de las 

aventuras nuevas.

¿Quizás sólo sea eso lo que buscamos?

¿Necesitamos más?

¿Amamos menos?

¿Existimos en el suspiro contracto del universo

o sólo somos una página que tras escribirla, 

la arrancamos del cuaderno como un globo infinito

desechable y, a la vez, irrefutable?


martes, 10 de septiembre de 2024

Petit colibri doré

 24 de mayo de 2015


No te escribo un verso, pero no hace falta 

porque el amor que siento 

no necesita ni prosa ni verso.

Es intangible, es sensible, 

está inmerso en un mar intenso.

Ruge el viento,

siento el aire que sumerge

tu cara en un beso.

Mi Anya, mi pequeña criatura,

tus ojos son mis manos,

tu voz mi oído,

eres y serás

mi eterna Anya.

Humanidad

 La vida, esa gran biblioteca en la que atesoras cada aventura, historia, pensamiento y poesía que, cada día cuál verso, se va fraguando.

Ser finito nos enseña a valorar cada hoja que pasamos, oliéndola cada vez como si fuera la primera. 

Disfrutemos del paisaje, sintiendo la brisa, la lluvia, el calor de Lorenzo y la sombra iluminada de Selene.

Sintámonos libres de amar los ínfimos detalles que nos regala el tiempo.

Seamos conscientes de nuestra nimia existencia en este vasto universo pero concediéndole el valor eterno.

Gocemos del último verso como si fuera el primero.